miércoles, 28 de noviembre de 2012
jueves, 1 de noviembre de 2012
Enseñar en aulas heterogéneas
En
la actualidad las escuelas se encuentran fuertemente cuestionadas, situación
paradójica ante tantos avances científicos y sociales, así como la vertiginosa
velocidad de las informaciones, los videos juegos, entre otros que irónicamente
no le dan vigencia a la escuela. Sin embargo, es necesario plantearnos ideas y
retos al mismo tiempo en que sabemos que la escuela no puede ir a la misma
velocidad de las necesidades sociales. Entonces, cabe preguntarnos ¿es posible
recuperar el sentido de la escuela?
Como
actores corresponsables de la práctica pedagógica, debemos comenzar haciendo un
análisis profundo sobre lo que ocurre dentro de las aulas escolares, porque la
escuela ya no conserva el monopolio de la formación para la ciudadanía; no
obstante, mediante modelos de gestión democráticos, con altas posibilidades de
participación en todos los subsistemas de la enseñanza puede renovarse el
protagonismo activo de la misma en todas las esferas de la vida social, siempre
y cuando se reconozca la existencia de la diversidad, la necesidad de crear
oportunidades equitativas para todos, sin anular las diferencias individuales y
mucho menos las necesidades particulares.
Como lo expresa
Tomlinson (2006; 39), citado por Anijovich y Mora (2010)
… Dado que
suceden muchas cosas diferentes, ninguna tarea define lo que es ‘normal’ y
ninguna ’se diferencia’. El docente piensa y planifica en función de múltiples
caminos hacia el aprendizaje para diversas necesidades y no en términos de lo
normal y lo diferente (p.101)
Luego
de reconocer un poco la realidad que se vive en las aulas de clase, es
necesario también abordar la diversidad más allá de las diferencias sociales,
culturales y de género; verla desde lo que emerge en la misma escuela, cuando
la información, las estrategias y el conocimiento no se ofrece a todos por
igual, en tanto que no se parte de conocer las necesidades e intereses de los
alumnos. Es ahí donde está la diversidad ignorada por muchos docentes. Tal vez si anteponemos nuestra condición de
ciudadanos a la de docentes nos será más fácil comprender y desarrollar la
práctica pedagógica, desde posiciones comprometidas con un modelo de escuela y
sociedad donde la diversidad adquiere pleno sentido y significado.
¿Un
Aula Heterogénea? Tal vez siempre las hemos tenido, pero nadie las había
evidenciado: alumnos diferentes desde múltiples perspectivas, alumnos que
aprenden de diferentes maneras, donde cada uno asume y construye su
conocimiento en función de la información previa que posee, es decir, cada cual
tiene un modo de apropiarse del conocimiento. Entonces, reconocer las
diferencias, en definitiva, es la mejor forma de incluir a todos y de intentar
que nadie se quede afuera como lo afirman Anijovich y Mora (2010).
Según
las autoras citadas anteriormente, surge un nuevo paradigma pedagógico que
posibilita la aceptación a la diversidad e integración de los individuos a la
sociedad, es la del “Aula Heterogénea” el cual definen como el núcleo básico de
de la organización de la escuela donde se producirán todos los procesos de
aprendizaje de los alumnos. En estas aulas a la hora de abordar la enseñanza,
además de considerar las inteligencias y los logros de los alumnos, es
necesario conocer el origen, étnia, cultura, lengua, situación socioeconómica,
características personales, estilos de aprendizaje, inteligencias,
inclinaciones, habilidades, necesidades, deseos, capacidades, dificultades,
entre otros.
En
un espacio como el descrito, es decir, lo que es el aula heterogénea, el
ambiente será de convivencia democrática y de respeto, donde se favorece el desarrollo de la
autonomía en el estudiante desde las propuestas de enseñanza, siempre que se
mantengan éstas en el tiempo y a lo largo de toda la escolaridad.
Anijovich y Mora
(2010), sugieren algunos modos de promover el desarrollo de la autonomía, es
decir, lograr estudiantes autónomos:
Ofrecer
a los alumnos alternativas para que puedan elegir y justificar sus elecciones
en las tareas que se le proponen; enseñar a trabajar de manera cooperativa,
incluir la autoevaluación, promover interrogantes metacognitivas, recorrer
junto a los alumnos tanto las metas de aprendizaje como el sentido de las
tareas que les proponemos; consensuar el encuadre de trabajo; enseñar hábitos
de estudio y de trabajo y proponer consignas de trabajo adecuadas.
Haciendo una síntesis de lo explicado por las
autoras sobre las maneras para promover
el desarrollo de la autonomía, todo debe iniciarse con la enseñanza del trabajo
cooperativo a partir de la organización de equipos de trabajo, lo que
representará constantemente en el logro de una construcción del conocimiento,
sin olvidar la descripción de detalles para llegar a esos resultados. Por otra
parte, es necesario la oportuna elección del material, estrategia y recurso
tecnológico para el desarrollo y presentación de temas en clase o como
actividades de trabajo.
En cuanto a la diversidad de formas para
presentar las informaciones, la expresión propia de una disciplina debe ser
orientada de manera permanente, de esta forma se abren las posibilidades de
comunicación a partir del uso del lenguaje verbal, gestual, y simbólico. Por
ultimo, los recursos posibles y los disponibles, los productos finales
esperados, deben ser ordenados según los criterios establecidos por el equipo
bajo las indicaciones e instrucciones dadas por el docente, a fin de que los
alumnos manejen con claridad los procesos de autoevaluación, coevaluación y
heteroevaluación que se deben realizar cada vez que se aprende y valora en el
aula de clase.
Para
finalizar, puedo afirmar con propiedad que un docente que responsablemente se
prepare para enfrentar a sus estudiantes, puede tener éxito en la formación de
éstos, en tanto que combine oportuna y creativamente las estrategias y
recursos, con las mejores decisiones al planificar y compartir el trabajo
cooperativo con la intención de crecer siempre en colectivo, a propósito de la
diferenciación tan marcada entre grupos y equipos de trabajo. De ahí que sea
necesario formar equipos inteligentes de trabajo.
viernes, 19 de octubre de 2012
ESTRATEGIAS INNOVADORAS PARA LA EVALUACIÓN DURANTE LOS JUEGOS LÚDICOS.
Este documento contiene características sobre
estrategias innovadoras para la evaluación en el aula, en este caso
trabajaremos basados en la teoría de planteamientos teóricos acerca del juego
teoría psicogenética (piaget): donde se relaciona el desarrollo de los estadios
cognitivos con el desarrollo de la actividad lúdica. Piaget dice; que las
diversas formas de juego que surgen a lo largo del desarrollo del niño, son
consecuencia directa de las transformaciones que sufren paralelamente las
estructuras cognitivas de este. En el proceso de asimilación y acomodación, el
juego corresponde al primero, porque relaciona al niño con la realidad, que
muchas veces es desbordada por su imaginación.
El proceso de acomodación ocurre cuando a
través del juego el niño aprende significativamente. Sin dejar de lado la
búsqueda de lograr enseñar individualmente y en colectivo y eso se observa en
los fundamentos teóricos del juego teoría de la simulación de la cultura
(Bruner y Garvey): según ésta, mediante el juego los niños tienen la
oportunidad de ejercitar las formas de conducta y los sentimientos que
corresponden a la cultura que viven. El entorno ofrece al niño las
posibilidades de desarrollar sus capacidades individuales mediante el juego,
por razón del “como si” que permite que cualquier actividad se convierta en
juego de aprendizaje.
Estos criterios los cerramos en la
observación sin que el evaluado esté consciente de las aplicaciones basadas en
los fundamentos teóricos del juego, teoría histórica cultural (Vigotsky): el
juego se caracteriza fundamentalmente porque en él, se da el inicio del
comportamiento conceptual del niño. La actividad del niño durante el juego
transcurre fuera de la percepción directa, en una situación imaginaria. La
esencia del juego es principalmente imaginaria. Pero, subraya que lo sustancial
en el juego, es la naturaleza social de los papeles representados por el niño,
los cuales contribuyen al desarrollo de las funciones psicológicas superiores.
Con el juego, el niño se ubica en la zona de desarrollo próximo, ya que la
mediación de éste y el profesor logran desarrollar sus capacidades.
Centrados en las actividades lúdicas donde
los niños aprendan jugando sin la amenaza de la evaluación directa, se desarrolla
la facultad de estimación integral al docente, porque jugando los niños toman
conciencia de lo real, se implican en la acción, elaboran razonamientos y
juicios, y eso es más que elementos de evaluar en forma individual a cada
integrante.
Cuando se evalúa bajo la práctica de juegos
sin dominios, en sustitución de lo sugestivo y de manera directa, se avanza a
un aprendizaje de mejor manera en los
tramos iníciales de la formación. Para este proyecto se necesita docentes que
aseguren actividades de aprendizaje y desarrollo en niñas y niños como fuente
primaria, que luego de la actividad demuestren interés, motivación, vinculando
al máximo con las necesidades e intereses.
Una contradicción en la vía de la innovación
actualmente, según la pedagogía crítica es que el juego no sólo debe tener lugar
en determinado horarios, ni con materiales específicos sino que debe hallarse
integrado a todos los momentos de la acción educativa, aunque en diferentes
momentos, según sea el tipo juegos orientados al desarrollo de capacidades, de
acuerdo al área curricular respectiva, esto, fundamentado en los postulados de
Montessori, Decroly, donde el juego tenía como centro organizador la acción del
maestro que indicaba a los niños el manejo de determinados materiales. Con respecto
a este punto de vista es necesario y oportuno mencionar que es conveniente
instruir a las niñas y niños antes que por descubrimientos.
Planificación: los niños y la maestra
dialogan acerca de qué les gustaría jugar, en qué sector, con quiénes. El docente
les recuerda el tiempo y espacio donde van a jugar, así como normas de
convivencia entre los niños y niñas.
Organización: los niños se distribuyen
libremente y se ubican en los diferentes sectores elegidos por ellos. Una vez
que se han ubicado, inician el juego libre de manera autónoma, cada niño y niña
une o excluye con los que jugará hasta un máximo de 5 niños por sector.
Ejecución o desarrollo: Los niños
interactúan, desarrollan sus ideas, negocian entre ellos con respecto a los
juguetes que utilizarán y los roles que van a desempeñar, ordena. La hora del
juego libre concluye con el anuncio anticipado del final del juego, unos 10
minutos antes la maestra canta una canción “ya es la hora de guardar” y los
niños van guardando sus materiales utilizados en los espacios donde fueron
retirados, la oportunidad en esta actividad para evaluar la parte de orden.
Socialización: la maestra aprovecha para
reforzar los conocimientos que han adquirido durante el juego. Los niños salen
al frente para contar a sus compañeros, a qué jugaron, quienes jugaron, cómo se
sintieron y que pasó durante el juego.
Representación: los niños en forma individual
o grupal libremente representan, mediante el dibujo, pintura o modelado lo que
jugaron en sus sectores, hogar, construcción,
dramatización y biblioteca.
Sector de hogar: en este sector los niños
recrean los espacios de la experiencia que viven en su casa. Representan roles
del hogar, lo que permite el desarrollo socioemocional, la socialización,
resolución de conflictos y el lenguaje en el niño.
Sector de construcción: en este sector el
niño muchas veces crea escenarios de construcciones de casas, puentes,
carreteras etc. Entre otras creaciones espontáneas. Este tipo de juego
desarrolla en pensamiento y las competencias matemáticas.
Sector de dramatización: es el sector donde
los niños desarrollan mucho más que otros, la función simbólica, asumen
diferentes roles, dramatizan. Este sector permite el juego de roles, desarrolla
sus habilidades lingüísticas, su autoestima, su autonomía, sus habilidades
sociales con otros niños, todo lo cual es importante para su desarrollo
socioemocional.
Sector de biblioteca: es importante ya que ayuda a
desarrollar en los niños las habilidades comunicativas, además de ser una
estrategia del plan lector.
El tiempo y el espacio: se dispone de una
hora para esta actividad, la mejor hora es la primera de la mañana ya que esto
les permite a los niños descargar sus tensiones. Se necesita un espacio en
donde los niños se puedan mover con libertad, por ejemplo en los juegos de
representación simbólica, donde los niños escenifican con los juguetes y
materiales situaciones de la vida diaria.
Recursos materiales: se utilizan diversos juguetes y
materiales, muchos de los cuales pueden ser construidos con cajas de cartón o
materiales reciclables, contando con el apoyo de niños y padres de familia. Los
recursos materiales los juguetes y materiales se ubican sobre estantes en los
diferentes sectores del aula, a la vista y alcance de los niños. Esta forma de
organización les ayuda a desarrollar la noción espacial, saben que las cosas
ocupan un lugar y tienen un lugar en el espacio.
El rol del docente durante la hora del juego
libre en los sectores. El rol que asumen las profesoras durante esta hora, es
una posición no directiva, es decir, no tienen protagonismo, sino dejan que el
niño vaya desplegando su juego según sus intereses y motivaciones. Acoger los
juegos de los niños, significa que Son aceptados con interés y calidez, sin
cuestionarlos o juzgarlos.
La observación durante el juego libre en los
sectores: el rol más importante es el de observadoras u observadores, la
observación diaria es fundamental para conocer mejor a los alumnos. Ver sus
progresos diarios a través de la conducta. Detectar problemas en los niños.
Conocer cómo trabajan los niños en grupo. Es necesario llevar a cabo una
reflexión útil, Para lo cual se debe estar en todo de manera permanente.
Describir las acciones tal como ocurren, no hacer interpretaciones sobre lo que
se observa, solo prestar atención sin prejuicios o ideas previas, de lo que se
espera que acontezca, las percepciones de un niño no tiene porque repetirse en
otro niño.
El registro de las conductas de los niños y
niñas en los juegos. Las maestras y maestros Deben registrar por escrito las
observaciones el mismo día que las realizan. Anotando lo que cada niño ejecuta
y la maniobra de sus ejecución en la actividad desarrollada, tal como ocurre,
sin colocar apreciaciones personales o juicio de valor. Siendo fundamental el
aspecto emocional en la observación. Las emociones de los niños deben ser
anotadas para conocer sus estados de ánimos y las formas de relacionarse.
Para estas anotaciones se utilizan de manera
individual los Registros descriptivos, o diarios de clase; en ellos se
identifica cada uno de los niños o niñas; la actividad planificada y
desarrollada, se describe paso a paso lo observado, es necesario que el o la
docente establezca criterios para la evaluación, en función del propósito
didáctico de la actividad. De igual manera, debe escribirse la fecha y el
nombre del docente. Cabe destacar que para todo esto, no existe un formato
único, cada institución construye el modelo que le organice mejor su trabajo
como evaluador.
jueves, 20 de septiembre de 2012
¿CUÁL ES LA EVALUACIÓN EDUCATIVA QUE SE DEBE CONSTRUIR?
Pensamiento:
“En los últimos
años esta finalidad implícita de la evaluación ha adquirido una importancia
decisiva; se trata de evaluar para conocer cómo funciona la educación y, sobre
todo, para mejorarla; es decir, para orientar la toma de decisiones de todos
los responsables de la educación: las políticas educativas, la organización
escolar, el funcionamiento de los centros educativos, el trabajo de los
profesores, y la participación y la dedicación de los alumnos y de las familias.” EEE
Editores.
Podemos comenzar buscando referencia de cómo construir un
sistema de evaluación que alcance todos los aspectos integrales del alumno en
su periodo de formación y que el mismo sistema permita satisfacción tanto
dentro como fuera del aula de clase, las mas recientes notas de prensa sobre el tema dejan
posibilidades muy claras sobre la importancia del docente calificado para la aplicación
en España: “Josu Sierra, exdirector de Instituto de Evacuación e Investigación
Educativa (ISEI-IVEI) "Es evidente
que no se puede generalizar el trilingüismo con la cantidad de profesorado
cualificado actual" Idoia Alonso - Sábado, 15 de Septiembre de 2012
- Actualizado a las 20:12h” , este hecho permite diagnosticar que la dificultad
existente para poner en marcha la evaluación donde aflore el conocimiento y su evaluación pasa necesariamente por la
calidad del docente.
En Montevideo “Nacional
– EDUCACION “La repetición escolar como política educativa es terrible”
Entrevista a Andrés Peri, director de evaluación y estadística de la ANEP +
Gonzalo Charquero @geceache - 17.09.2012, 06:00 hs - ACTUALIZADO
08:26 “, Además afirmó que en esas evaluaciones de
tipo diagnóstico “no importa” que los estudiantes se equivoquen, pues
necesariamente el alumno debe continuar y se le debe orientar tras el
diagnostico a cómo debe afrontar las dificultades en cada espacio del
aprendizaje.
En
Málaga España, esta búsqueda de una evaluación fue definida como una patologías
por el profesor MIGUEL ANGEL SANTOS de
la Universidad de Málaga, en su resumen el autor: “plantea en este artículo los
problemas que entrañan los procesos de la evaluación institucional educativa en
sus diversos niveles (evaluación de alumno, de los Centros, de los programas y
Reformas...) y desde diferentes perspectivas (ideológica, política, ética,
didáctica, técnica...). Analiza diversas disfunciones y desenfoques de la
evaluación escolar, tanto por atrofia como por hipertrofia de algunos de sus
elementos, como por la desvirtuación de su práctica y de su significado”, mas
adelante dice; Otras patologías se deben a la atrofia de funciones que son
consustanciales con un estado de salud educativa. No se desarrolla, por
ejemplo, un tipo de evaluación democrática (Stenhouse, Elliot, McDonald) en la
que tanto el proceso de evaluación como el manejo de la información resultante
es responsabilidad directa de los protagonistas de la experiencia educativa.
La
búsqueda de una salida a la evaluación no se detiene en España por ejemplo se
plantea que; “
Los alumnos deberán pasar una
evaluación final para obtener el título de ESO, El Ministerio de Educación ha
propuesto hoy una evaluación final uniforme y nacional para obtener el título
de graduado en Secundaria Obligatoria (ESO), cuya nota será el resultado
ponderado entre la calificación de la etapa educativa, que tendrá un valor del
70%, y la de la prueba, con un peso del 30%,Madrid,
EFE 18 de septiembre de 2012, dejando entonces que cada
universidad podría decidir el valor que da a esa evaluación para matricularse
en una carrera o si quiere exigir una nota determinada, un examen adicional o
una entrevista.

Para
Honduras todo pasa por una evaluación donde se califique a docentes como a sus
alumnos; Aprueban decreto de emergencia para evaluar a alumnos y maestros “Tegucigalpa - El Consejo de Ministros, realizado este
martes en el Zoológico Rossy Walter de El Picacho, aprobó un decreto de
emergencia en el sector educativo a fin de practicar pruebas de rendimiento
académico a los alumnos de primero a noveno grado del sector público, así como
evaluaciones a los docentes. El
decreto que fue presentado por el ministro de Educación, Marlon Escoto y otros
funcionarios de esa secretaría, se basa en el decreto de emergencia del sector
educativo, aprobado el 18 de marzo de 2011. En ese sentido, el decreto autoriza
a la secretaría de Educación a desarrollar, en lo que resta de 2012, una
evaluación de rendimiento en las asignaturas de español y matemáticas con
pruebas a los alumnos del primero al noveno grado”.
Cerramos este recorrido por el mundo de la
evaluación educativa con un verdadero
reconocimiento a la puntualidad de que dejan claro EEE Editorial “El término evaluación en el contexto educativo, está
unido a otros que lo generalizan o determinan, es así cuando nos referimos a
medir, calificar, apreciar, estimar.” .Nos
aproximamos a la Evaluación Educativa como un proceso cíclico y continuo para
determinar, obtener y proporcionar información útil para enjuiciar y orientar
opciones de toma de decisiones. Podemos ver distintas maneras de enfocar
a la Evaluación Educativa, entre ellas se destacan las siguientes: Evaluación
como sinónimo de medición. Evaluación como sinónimo de juicio profesional.
Evaluación como el proceso de comparar datos acerca de actuaciones con
objetivos claramente especificados. Evaluación como el proceso de identificar y
reunir información para asistir a quienes deben tomar decisiones.
En nuestro ámbito académico, la evaluación debe ser entendida como un proceso
que facilite la toma de decisiones para mejorar la calidad educativa en
sus distintos ámbitos. La consideramos como un proceso, porque conforma
un conjunto de acciones interrelacionadas para el cumplimiento de un fin
determinado, que hemos denominado promoción de la “Calidad Educativa”,
entendiéndola como “La descripción de una situación, factor o componente
educativo en estado óptimo de funcionamiento" basándose en tres
componentes fundamentales: Funcionabilidad,
satisface las necesidades exigidas por el entorno. Eficacia, alcanza los objetivos que se propone. Eficiencia, alcanza dichos objetivos
con una optima utilización de recursos. Si somos capaces de combinar estos tres
imperativos esenciales podemos estar hablando de un proceso que añade valor a
la calidad educativa de una Institución.
Entonces ¿Cuál es la evaluación educativa que se debe
construir?. La evaluación educativa se ha ido extendiendo en las últimas
décadas y se ha convertido en una preocupación fundamental de gobiernos y
responsables educativos. La evaluación de los sistemas educativos en su
conjunto o de las diversas unidades que lo componen (alumnos, escuelas, profesores
y otros), es hoy una actividad fundamental dentro de las políticas educativas
de todos los países.
Para los estudiosos del ámbito pedagógico y educativo la
evaluación de calidad en estos nuevos tiempos debe centrarse en una eficacia
interna, relevancia, pertinencia, impacto, eficiencia, eficacia externa y
equidad.
Es por ello que una buena evaluación no puede limitarse a
la medición de resultados. En este sentido, la evaluación de los sistemas
educativos ha tenido como objetivo primero conocer su funcionamiento y, de
manera implícita, utilizar sus resultados en la definición de las políticas
educativas.
En los últimos años esta finalidad implícita de la
evaluación ha adquirido una importancia decisiva; se trata de evaluar para
conocer cómo funciona la educación y, sobre todo, para mejorarla; es decir,
para orientar la toma de decisiones de todos los responsables de la educación:
las políticas educativas, la organización escolar, el funcionamiento de los
centros educativos, el trabajo de los profesores, y la participación y la
dedicación de los alumnos y de las familias.
Desde esta perspectiva debe perder interés la evaluación
entendida como instrumento para determinar quiénes son los responsables de las
insuficiencias y dificultades del sistema educativo; este planteamiento termina
produciendo la confrontación entre los distintos agentes implicados. En
contrapartida, se impone la concepción de la colaboración entre los
responsables educativos para utilizar los resultados de la evaluación en la
adopción de las medidas más adecuadas para mejorar la educación y alcanzar los
objetivos y las metas educativas que se plantean las sociedades actuales.
Busquemos ¿Qué
evaluar?. En cuanto a qué evaluar, hay que señalar que buena parte de las
evaluaciones externas internacionales han procurado valorar el funcionamiento
de los sistemas educativos a través del análisis del rendimiento de los
alumnos. Desde principios del presente siglo, este análisis ha ido incorporando
la valoración de la adquisición de las competencias básicas por parte de los
alumnos (estudios de OCDE y de la Unión Europea), a la que se han añadido la
valoración de los contextos sociales, económicos y culturales, de las
circunstancias de aprendizaje y de los procesos educativos.
Evaluación general y censal. A la evaluación del sistema
educativo a través del rendimiento de los alumnos se ha añadido el interés por
establecer un diagnóstico del rendimiento de cada una de las escuelas y
alumnos. Este es el caso de España, como el de otros muchos países, en los que
las evaluaciones de diagnóstico generales, por un lado, y censales por otro,
tienen esta finalidad de facilitar la adopción de medidas de mejora oportunas
para el conjunto del sistema, pero también individualizadas para cada uno de
los alumnos y escuelas, en momentos intermedios de la educación primaria y de
la educación secundaria obligatoria.
Debe considerarse, además, que es necesario evaluar las
propias escuelas, su organización, el grado de autonomía y, como indicador muy
especial, el valor añadido que son capaces de ofrecer a sus alumnos. Es
necesario también evaluar los procesos de enseñanza, los trabajos de los
profesores y de los equipos docentes, considerados de manera colectiva e
individual, y su impacto en los aprendizajes y en el rendimiento de los
alumnos. Y, finalmente, es necesario evaluar el funcionamiento de las propias
administraciones educativas y las políticas educativas propuestas.
Pero ¿Cómo evaluar?. En relación al cómo evaluar, el
desarrollo y la generalización de las evaluaciones nacionales e internacionales
ha permitido una mejora muy significativa de los sistemas de evaluación. La
definición de los marcos de evaluación, la organización de los procesos
evaluadores y el rigor en el análisis de los resultados han permitido
garantizar una elevada validez (se mide realmente aquello que se desea evaluar)
y una notable fiabilidad (la valoración se realiza con todas las garantías y la
máxima objetividad).
Retos del futuro. Entre los retos actuales y futuros de
las evaluaciones externas se encuentra el de facilitar una mejor información
sobre aquellos aspectos hoy todavía insuficientemente valorados o que deben
mejorar. Las evaluaciones deben afinar sus instrumentos para medir con más
precisión la influencia de los procesos educativos de aula y centro, el
funcionamiento de los equipos de profesores y las estrategias colectivas, la
organización de las escuelas, la autonomía y la responsabilidad compartida y la
implicación de profesores, alumnos y familias.
Por otra parte, como se ha señalado, es fundamental poner
a punto mecanismos de evaluación que permitan medir con el máximo rigor el
valor añadido que escuelas y profesores son capaces de incorporar en el
aprendizaje de sus alumnos. Éste es un aspecto hoy fundamental para contextualizar
mejor los resultados educativos que ofrecen las evaluaciones externas.
Del mismo modo, es necesario ampliar el campo de áreas
evaluadas, tanto en relación a los alumnos como en lo referente a escuelas y
maestros. Fortalecer la participación de distintos actores, en particular de
las diversas coordinaciones regionales de evaluación, garantizando la
articulación de los esfuerzos y la colaboración continua de todas las partes.
Finalmente, continuarse mejorando los instrumentos para
obtener datos válidos, confiables y comparables. Así mismo, conviene insistir
en que las evaluaciones de los sistemas educativos deben ser capaces de afinar
las medidas allí donde se producen las circunstancias más adversas del
aprendizaje, o las más particulares, sea porque corresponden a entornos
sociales, económicos y culturales más desfavorecidos, porque se trate de
alumnos con necesidades educativas específicas, o por cualquier otra
circunstancia. Dicho de otro modo: la evaluación debe ofrecer una información
más precisa y eficaz de los resultados de todos los alumnos, pues la mejora de
los sistemas educativos sólo es posible si la calidad de la educación y la
excelencia afectan también a "todos los alumnos".
Finalmente la Evaluación
Educativa, no son los datos, aunque estos sean indispensables, sino el proceso
por el que se aprecia y discierne el valor de las acciones y realizaciones; un
proceso profundamente humano que se nutre y se articula en el diálogo, la
discusión y la reflexión."
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